Reseña: El chico que dibujaba constelaciones- Alice Kellen
mayo 08, 2020
Título: El chico que dibujaba
constelaciones
Saga: Autoconclusivo
Autora: Alice Kellen
Género: Romance, New Adult
Editorial: Autopublicado
Año de publicación: 2018
N°
Páginas: 245
SINOPSIS:
Esta es una historia de amor, de sueños y
de vida. La de Valentina. La chica que no sabía que tenía el mundo a sus pies,
la que creció y empezó a pensar en imposibles. La que cazaba estrellas, la que
anhelaba más, la que tropezó con él. Con Gabriel. El chico que dibujaba
constelaciones, el valiente e idealista, el que confió en las palabras «para
siempre», y creó los pilares que terminaron sosteniendo el pasado, el ahora, lo
que fueron y los recuerdos que se convertirán en polvo.
RESUMEN:
Valentina hizo lo que pudo para convencer a su
padre de seguir estudiando, y cuando por fin lo logró no cabía más felicidad en ella.
Solo debía trabajar por la mañana y por la noche asistir a sus clases.
Su rutina empezaba cuidando al hijo de
la familia para la que trabajaba, y luego preparar el almuerzo. Pero minutos
antes de que ambos lleguen para la hora de la merienda, ella debía ir a esa
panadería que tanto le gustaba a los dueños de casa. Todo parecía tan rutinario,
sin embargo el día que conoció a Gabriel en la puerta de ese negocio junto a
sus amigos, todo cambió. Desde que sus ojos conectaron con los de él, ella
quedó fascinada. Tanto así que no podía responder ninguna pregunta que él
le hacía. Le parecía ilógico que un chico como él se fije en alguien como ella.
Él creía que no perdía nada acompañándola a su trabajo, pero ella no
paraba de divagar con sus pensamientos. Solo reaccionó cuando accidentalmente
chocó con una señora. No cayó en cuenta que el pan que había comprado
minutos antes ya se encontraba en el piso. Estaba tan apenada que no sabía que
excusa decirle a su jefa. Sin embargo Gabriel reaccionó al instante y se
ofreció a comprarle otra barra de pan con la condición que ella le dijera como
se llamaba.
Desde ese instante su rutina cambió; a los dueños de casa les había
gustado ese aclamado pan que Valentina les había llevado. Incluso le pidieron
que de ahora en adelante solo lo compre en esa panadería. Eso era una excusa
suficiente para buscar a Gabriel al día siguiente y pedirle que le enseñara el
lugar donde los vendían.
OPINIÓN PERSONAL
Luego que este libro haya sido comentado por
muchas cuentas de Bookstagram y porque anteriormente me leí “Nosotros
en la luna” de la misma autora, sentí que debía darle una oportunidad
también a este. Porque si ya leyeron la reseña que hice, sabrán que me gustó
demasiado.
Ahora que me pongo a redactar creo que debí
percibir desde un comienzo que este ejemplar iba a estar ambientado en los
años 60, así es, este es un libro que te muestra un amor a la antigua,
tan contemporáneo, puro e inocente. De los que te contaba tu abuelita. Y es que la
dedicación de la autora te da una pista muy importante, pero no pienso darles
un spoiler. Así que comencemos.
Está narrado en primera persona, pero
en tiempo pasado. Es decir que Valentina te lo irá contando todo, pero no
pienses que no existen diálogos porque si los hay. Yo me lo terminé en un día,
por lo que es una lectura muy atrapante y ligera. Los personajes no son odiosos
o muy complejos, al contrario, conectas con ellos desde la página uno.
Los recuerdos
malos también somos nosotros
Comentarles acerca de Gabriel es tener por
seguro una paz interna, este personaje me transmitió mucha seguridad. Su forma
de ser tan cautivadora o incluso la caballerosidad que tenía. Todo en él era
clásico y algo que pocas veces vemos hoy en día. Es un personaje que hasta el
momento no me leí en ningún otro libro, y me refiero a que la autora supo
perfectamente cómo crearlo, con virtudes y defectos, pero ante todo ambientarlo
a esa época.
En cuanto a Valentina, puedo decir que este es
el mejor personaje femenino que he leído. Podría tener el mundo a los pies si
quería, pero no sé daba cuenta. Gabriel era el que le daba ese empujoncito para
que ella poco a poco se vaya superando y no se quede con lo único que sabía; que
era limpiar y servir a otras personas. Al
ser ella el personaje que te cuenta la historia se siente como si fuera una
amiga contándole algo a otra. Incluso como leer una carta en la que todo es tan
notorio, hasta el crecimiento personal y emocional de ambos como pareja. Siendo
más maduros y realistas. No todo es color de rosa en este libro, algo muy
característico a la hora de escribir de Alice Kellen.
Tal vez no lo entiendan ahora, pero al leer
este libro a las cuatro de la mañana me llegué a cuestionar lo efímero que
puede llegar a ser el amor; tan intenso por momentos y por otros tan escaso.
Quizá por eso existen tantos divorcios hoy en día. Pero bueno, centrémonos en
Gabriel y Valentina. Me agradó que él sea más liberal y con esto me refiero a
que apoyaba que las mujeres tengan las mismas oportunidades que los hombres. Un
claro ejemplo es el padre de su esposa, tan conservador y machista. No sé cómo
las mujeres de ese entonces lograban vivir tan reprimidas. Donde solo se debía hacer lo que ellos mandaban.
Por más que me preparé mentalmente para el
final no logré hacerlo y me desmoroné ante tan mágica historia. Era de
esperarse luego de la gran cantidad de veces en las que mi pecho se encontraba
oprimido por muchas situaciones que la autora escribió en el libro.
Podría estar leyendo una escena linda o triste
y aun así mis ojos no paraban de llorar. Creo que esa es la magia de leer a
Alice Kellen o tal vez solo el poder de conectar con una historia.
En fin, el resumen de toda esta reseña es que
“El chico que dibujaba constelaciones” es mucho más que una lectura
entretenida, es profunda y ante todo extraordinaria.
CALIFICACIÓN:
5/5



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